| dc.description.abstract | El esguince cervical constituye una patología dolorosa cada vez más frecuente en la vida diaria debido al aumento
progresivo de la siniestralidad por accidentes de tráfico. Con frecuencia, el especialista en el diagnóstico y tratamiento
del dolor crónico, tiene que enfrentarse por un lado a situaciones complejas a la hora de objetivar la existencia real
del dolor y las alteraciones asociadas al esguince cervical que manifiestan los pacientes y, por otro lado, a la presión
pericial que ejercen sobre ellos los propios pacientes, sus mutuas aseguradoras, etc. Existe una infravaloración o
falta de correlación de las secuelas originadas como consecuencia de un esguince cervical en nuestro país después
de consultar la Ley de Ordenación y Supervisión de Seguros privados.
Existe una gran variedad de síntomas clínicos asociados al esguince cervical que se han descrito desde hace
muchos años, pero que en ocasiones no se les presta la suficiente atención, ya que en algunas situaciones pueden
representar mayores secuelas que las propiamente cervicales. Los estudios radiológicos, neuroradiológicos y
electrofisiológicos han sido tradicionalmente empleados en la valoración de los distintos síndromes, sin gran
efectividad en la mayoría de los casos.
En relación al tratamiento médico, fisioterapéutico e intervencionista, los estudios consultados abogan por una
rápida removilización, se restringe el uso del collarín cervical a pocos días y, en el aspecto intervencionista,
únicamente los bloqueos facetarios con control radiológico y ocasionalmente los bloqueos epidurales con esteroides,
pueden aportar algún beneficio para limitar el desarrollo de un síndrome de esguince cervical tardío.
En los impactos puede lesionarse cualquier estructura del cuello, aunque lo más frecuente es la afectación de las
vértebras C5 y C6 y la lesión del cartílago o de la cápsula de las articulaciones interapofisarias y la de los ligamentos
vertebrales comunes anterior o posterior. Sin embargo, las radiografías, las TAC y las RM son pruebas poco
apropiadas para detectar esas lesiones, sutiles pero clínicamente relevantes y la regla en el SLC es la falta de
pruebas iconográficas de lesión cervical. Las radiografías simples suelen hallar lesiones degenerativas previas o la
rectificación de la lordosis cervical, un signo inespecífico de lesión. La RM es más sensible, pero tiene un cierto
porcentaje de falsos positivos, con detección de lesiones sin correlación clínica. La falta de imágenes de lesión no
debe llevar a pensar que no hay lesiones.
Como las pruebas de imagen son poco apropiadas, el síndrome del latigazo cervical (SLC) ha de diagnosticarse
y seguirse mediante la anamnesis y la exploración física del lesionado. La constelación de trastornos puede
clasificarse en cinco niveles, indicadores de gravedad, mientras que la frecuencia y la intensidad de la cervicalgia
permiten el seguimiento del SLC y establecer el alta clínica. Se propone un cuestionario para recoger los datos más
revelantes para el diagnóstico y el pronóstico del enfermo. La previsión de indemnización por los daños permite
sospechar que puedan exagerarse las lesiones y muchos artículos refutan la importancia del SLC. Sin embargo,
tienen limitaciones metodológicas o científicas apreciables. Según las investigaciones, aproximadamente un 20% de
los afectados estará curado en una semana, el 50% en un mes, el 70% en 6 meses y el 80% en dos años. Uno de
cada seis sufrirá incapacidad laboral parcial o completa seis meses después del traumatismo. Aunque distintos datos
biológicos, psíquicos, sociales y del accidente seleccionan a los lesionados con mayor riesgo de cronificación, el
modelo biológico de lesión propone que esta depende de la capacidad de recuperación del órgano lesionado. Un
esguince muscular podrá recuperarse en semanas o pocos meses, pero la lesión de los discos, las articulaciones
interapofisarias, las cápsulas articulares, etc. Seguramente causarán dolor e incapacidad crónicos.
El tratamiento mediante manipulaciones es una terapia antigua; sin embargo, investigaciones científicas datan
desde finales de la década de los 70. Las condiciones en las cuales la manipulación es aplicada, tienden al
tratamiento de síntomas tales como lumbalgias agudas y crónicas, dolor radicular, cervicalgias, algunas formas de
cefaleas, etc. El empleo de las técnicas de manipulación y movilización a nivel cervical, han sido empleadas en
pacientes con síndrome de latigazo cervical; sin embargo, en el aspecto clínico, se considera necesario la
movilización y manipulación de otras zonas afectadas. | es |