| dc.description.abstract | En el contexto actual de crisis climática y transición energética, los biocombustibles se han convertido en un elemento esencial dentro de las políticas globales orientadas a la descarbonización de la economía y a la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible. La creciente urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y la necesidad de reforzar la seguridad energética han impulsado a los Estados y organismos internacionales a promover fuentes alternativas basadas en la biomasa. Entre ellas, los biocarburantes representan una opción de gran potencial, pero también un desafío regulatorio, económico y ético de enorme complejidad.
La Unión Europea (UE) ha desempeñado un papel pionero en la configuración de un marco normativo destinado a fomentar el uso de biocombustibles sostenibles. Desde la adopción de la Directiva 2009/28/CE (RED I), pasando por la Directiva (UE) 2018/2001 (RED II) y la más reciente Directiva (UE) 2023/2413 (RED III), la política comunitaria ha evolucionado hacia un enfoque más riguroso, orientado no solo a la reducción de emisiones, sino también a la garantía de sostenibilidad ambiental, trazabilidad y respeto de los derechos humanos. Este entramado normativo se enmarca en los compromisos asumidos por la UE en el Pacto Verde Europeo y el paquete “Fit for 55”, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad climática en 2050.
La tesis titulada “Impacto socioeconómico de la regulación de biocombustibles. Impulso hacia la prosperidad sostenible” se propone analizar, desde una perspectiva interdisciplinaria, los efectos que las políticas regulatorias en materia de biocarburantes generan en los ámbitos económico, social y ambiental. El estudio no se limita a evaluar la eficacia técnica o ambiental de las normas europeas, sino que explora su capacidad para impulsar un modelo de prosperidad sostenible, entendido como la articulación equilibrada entre crecimiento económico, equidad social y preservación ecológica.
El trabajo se estructura en torno a un eje central: determinar en qué medida la regulación de los biocombustibles puede constituir una herramienta efectiva para promover un desarrollo sostenible y justo, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en particular el ODS 7 (energía asequible y no contaminante) y el ODS 13 (acción por el clima). La hipótesis de partida sostiene que una regulación coherente, transparente y socialmente inclusiva puede convertir a los biocombustibles en catalizadores de una transformación estructural hacia una economía baja en carbono, siempre que se eviten los riesgos asociados a prácticas no sostenibles o fraudulentas.
Metodológicamente, la investigación adopta un enfoque jurídico-comparado y cualitativo, basado en el análisis de fuentes normativas europeas e internacionales, documentos institucionales, jurisprudencia relevante y literatura científica. Asimismo, incorpora estudios de caso en distintos contextos geográficos —Europa, América Latina, África y Asia— para identificar los impactos diferenciales del marco regulatorio en función del grado de desarrollo, la disponibilidad de recursos y las condiciones socioeconómicas locales. Esta aproximación permite evidenciar tanto los logros como las tensiones que emergen en la implementación práctica de los objetivos de sostenibilidad.
En los primeros capítulos, la tesis examina la evolución histórica del marco normativo europeo en materia de energías renovables, destacando cómo la política de biocombustibles ha transitado desde un enfoque puramente energético hacia un paradigma integral de sostenibilidad. Se subraya la importancia de los criterios de sostenibilidad y del control del cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC), introducidos para mitigar los efectos negativos de la expansión de cultivos energéticos sobre la seguridad alimentaria y la biodiversidad. No obstante, se pone de manifiesto que la eficacia de estos instrumentos depende en gran medida de la coherencia normativa entre los Estados miembros y de la capacidad institucional para supervisar los sistemas de certificación y trazabilidad.
El análisis teórico se apoya en la noción de prosperidad sostenible, que el autor adopta como categoría integradora de la dimensión económica, social y ambiental del desarrollo. Inspirada en la doctrina de Kate Raworth (2017) y su “economía del donut”, así como en los postulados de Jacobs (2012) sobre la economía verde inclusiva, esta noción propone superar la visión tradicional de la prosperidad como mero crecimiento del PIB. En su lugar, aboga por un modelo que combine eficiencia económica con justicia distributiva y respeto por los límites ecológicos del planeta. En este sentido, la prosperidad sostenible se erige como principio rector del diseño normativo europeo en materia de biocombustibles, en consonancia con los artículos 3 y 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).
A partir de este marco conceptual, el trabajo analiza los impactos socioeconómicos de la regulación, con especial atención a su influencia sobre la economía rural, la innovación tecnológica y la seguridad energética. Se destaca el potencial de los biocombustibles para dinamizar el empleo agrícola y fortalecer la resiliencia territorial, siempre que se garantice una distribución equitativa de beneficios. Sin embargo, también se identifican riesgos estructurales: la presión sobre los recursos naturales, los conflictos por el uso del suelo y el agua, la competencia con cultivos alimentarios y los procesos de acaparamiento de tierras (land grabbing) en países del Sur global.
Otro de los aportes relevantes de la tesis es el examen del riesgo de fraude y “carbonwashing”, entendido como la manipulación de los sistemas de certificación para simular sostenibilidad ambiental. Se analizan casos detectados en el mercado europeo entre 2022 y 2024, especialmente en Alemania y los Países Bajos, donde se falsificaron volúmenes de biocombustibles sostenibles. Estas prácticas revelan las limitaciones del actual sistema de auditorías voluntarias y la urgencia de reforzar los mecanismos de gobernanza, trazabilidad y control supranacional.
En su dimensión internacional, la investigación aborda las asimetrías entre el Norte y el Sur global en la producción y comercio de biocombustibles. Mientras la Unión Europea impone estrictos criterios ambientales, muchos países exportadores carecen de capacidades institucionales para cumplirlos, lo que genera exclusión de pequeños productores y perpetúa desigualdades. Esta situación plantea la necesidad de un modelo de gobernanza energética global más justo, basado en la cooperación, la transferencia tecnológica y la responsabilidad compartida.
El capítulo dedicado a la bioenergía y los derechos humanos constituye uno de los ejes más innovadores de la tesis. Desde la perspectiva de la justicia energética, se sostiene que la transición hacia energías renovables solo será legítima si garantiza el acceso universal a la energía, la participación efectiva de las comunidades y la protección del medio ambiente como derecho humano fundamental. Este enfoque multidimensional se apoya en la doctrina de autores como Sovacool, Heffron, McCauley y Del Guayo, así como en instrumentos internacionales como el Convenio de Aarhus y el Acuerdo de Escazú.
La tesis defiende que el respeto a los derechos humanos debe integrarse en toda la cadena de valor de los biocombustibles, desde la producción hasta la comercialización. Para ello, propone incorporar de manera efectiva los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos (2011), garantizando la debida diligencia, la transparencia y la reparación ante posibles violaciones. Solo una gobernanza energética centrada en las personas y en la equidad puede asegurar que la transición verde no reproduzca las dinámicas extractivas del modelo fósil.
En las conclusiones generales, se afirma que los biocombustibles, en tanto parte esencial de la bioeconomía europea, pueden actuar como vectores de prosperidad sostenible siempre que su regulación combine eficiencia ambiental, inclusión social y responsabilidad jurídica. Para lograrlo, se requieren tres condiciones:
• Coherencia normativa entre las políticas energéticas, agrícolas y ambientales.
• Fortalecimiento institucional para prevenir el fraude y garantizar la trazabilidad.
• Integración ética y social de los derechos humanos en la transición energética.
El trabajo concluye que la transición hacia un sistema energético bajo en carbono no puede reducirse a una cuestión tecnológica, sino que constituye un proceso profundamente social y político. La regulación de los biocombustibles, en consecuencia, debe concebirse como un instrumento de transformación estructural, capaz de reorientar las relaciones entre economía, sociedad y naturaleza bajo los principios de justicia, solidaridad y sostenibilidad intergeneracional.
En suma, esta tesis doctoral aspira a contribuir al debate académico y político sobre la gobernanza sostenible de la energía, ofreciendo una visión crítica, interdisciplinaria y humanista del papel de los biocombustibles en la configuración de un nuevo paradigma de desarrollo: la prosperidad sostenible, entendida como horizonte común de justicia climática, equidad social y bienestar colectivo. | es |